La madrugada del viernes fue la más lluviosa del año

X.?Ramón Alvite

BARBANZA

Todo apunta a que la estación invernal se despedirá de la comarca con la misma tónica de lluvias intensas que ha venido registrando desde su comienzo el pasado 21 de diciembre. Tanto es así que la madrugada del jueves al viernes ha sido, según los datos registrados por las estaciones meteorológicas de Meteogalicia en la comarca, la más lluviosa de lo que va de año.

En el período transcurrido entre las cuatro de la mañana del viernes y el mediodía de ayer se recogieron en el monte Muralla de Lousame un total de 54,4 litros por metro cuadrado. Esta cifra supera en más de un 15% el intervalo, considerado hasta el momento como el más lluvioso, que se había registrado a mediados del pasado mes de enero. Por su parte, los dos pluviómetros situados en el municipio ribeirense, concretamente en Corrubedo y Sálvora, contabilizaron 27,4 y 26,1 litros respectivamente, con ráfagas de viento superiores a los 80 kilómetros hora. En el medidor lousamiano la fuerza del viento llegó a los 106,2 kilómetros.

Mención aparte merece la estación meteorológica ubicada en la localidad xalleira de Fontecaba, a escasos cinco kilómetros de Mazaricos, donde se alcanzaron los 59,9 litros por metro cuadrado durante la madrugada. En esta zona la tromba provocó durante toda la mañana dificultades circulatorias en varias vías secundarias, en las cuales el agua desbordó las cunetas y provocó charcos en las calzadas.

Peor aún fue la situación creada en muchas fincas, principalmente las situadas en las inmediaciones de los ríos, que quedaron totalmente inundadas.

Preocupación de agricultores

La gran cantidad de agua caída es motivo de especial preocupación para los agricultores de la comarca que durante estos días, aprovechando la subida de las temperaturas, llevaron a cabo el abonado de sus praderías con vistas a ensilar la hierba durante abril y mayo. Muchos creen que las fuertes precipitaciones pudieron incluso arrastrar los fertilizantes en aquellas parcelas con mayor pendiente, con la pérdida de dinero que ello les supone y el riesgo medioambiental que puede ocasionar si la escorrentía llega a los ríos.

«Non tivo tempo nin de derreter porque cando empezou a chover xa o fixo con tanta forza que é posible que, en moitas leiras, os grans do abono fosen arrastrados pola auga», apunta un ganadero de Mazaricos que cifra en más de 2.000 euros el coste del abono aplicado a sus fincas durante los últimos días. «Haberá que esperar para ver como vai evolucionando a herba pero, visto o tempo que fai, igual me vexo na obriga de ter que abonar de novo», se lamenta.

Varios técnicos consultados por este periódico coinciden en señalar que un episodio de lluvia intensa tras un abonado reciente puede provocar que los nutrientes químicos sean arrastrados por el agua caída o bien que estos puedan filtrarse en el terreno hasta la capa freática del mismo. En ese sustrato se encuentran las aguas subterráneas que pueden ver aumentados peligrosamente sus niveles de contaminación por nitratos.

Árbol caído

Los fuertes vientos que soplaron en la comarca también generaron algún contratiempo. El Grumir de Boiro tuvo que retirar un árbol que cayó en la carretera de Macenda e impedía el paso de los vehículos que circulaban hacia Belles de Arriba. La actuación tuvo lugar hacia las nueve menos cuarto de la mañana de ayer.