El principal acceso a la villa rianxeira se ha convertido en las últimas semanas en un rosario de baches difíciles de sortear
12 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Tanto desde el Concello de Rianxo como desde la Diputación repitieron por activa y por pasiva, incluso en las últimas semanas del 2009, que las obras de remodelación de la travesía de O Pazo estarían rematadas antes del 31 de diciembre. Sin embargo, esto no se ha cumplido y como penitencia los rianxeiros, y sobre todo sus coches, siguen padeciendo un viacrucis diario sorteando los baches y socavones que entorpecen el paso por el principal acceso a la villa de Castelao.
Todo comenzó en abril del año pasado. El inicio de los trabajos en la travesía ponía fin a más de un año de espera y, salvo las inevitables molestias a los residentes en la zona por la necesidad de levantar las aceras para enterrar el cableado y construir unas nuevas, además de las caravanas provocadas por los semáforos de obra, nadie se sublevó por los perjuicios que causaba la presencia de obreros y maquinaria en la calzada. Pero transcurrieron los meses y las obras no solo no acabaron, sino que la situación empeoró.
En los primeros días de diciembre, los operarios levantaron parte del asfalto, una maniobra que, generalmente, precede al nuevo aglomerado del vial pero que, para sorpresa de vecinos y conductores, no llevó aparejada ninguna nueva actuación sobre el firme.
Daños
Esta situación, sumada a las persistentes lluvias que se empeñan en dejarse caer por la comarca, ha provocado tantos daños en el asfalto que es imposible circular por la travesía de O Pazo sin riesgo de que una rueda sucumba en uno de los numerosos baches que se han formado en la carretera.
Lejos han quedado los tiempos en los que la travesía de O Pazo era una superficie lisa que facilitaba el acceso al núcleo rianxeiro. Ahora este vial se ha convertido en una pista de obstáculos capaz de desquiciar al conductor más paciente. Y quienes pasan a diario por esa zona coinciden en preguntarse a quién demonios se le habrá ocurrido levantar el aglomerado y dejar pasar varias semanas antes de asfaltar de nuevo la carretera.
Los más perjudicados, obviamente, son los vehículos que, día sí día también, circulan por el destartalado firme del acceso a Rianxo. Los baches son en algunos puntos socavones que ya dieron más de un susto a algún conductor despistado. Y aunque la empresa que acomete las obras intenta minimizar los daños rellenando con piedras y tierra, o incluso con aglomerado, los hoyos, sus esfuerzos son en vano porque, irremediablemente, en pocos días los mismos baches vuelven a aparecer.
Sin fecha
Aunque los conductores pusieron el grito en el cielo cuando comprobaron que, tras levantar parte del asfalto no iba a echarse una nueva capa de aglomerado, la expectativa de que las obras rematarían con el 2009 amainó los ánimos.
Sin embargo, el plazo fijado inicialmente no se cumplió y tampoco se ha fijado una nueva fecha para el fin de los trabajos, por lo que el viacrucis continuará sine díe.