Boiro, gracias a que el Concello se hizo cargo de la financiación, es el único que mantiene la plantilla
07 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Cada año se repite la canción. Los contratos del personal de los Grupos de Intervención Municipal Rápida (Grumir) se agotan y, mientras la Xunta no abre de nuevo el grifo de las subvenciones -es la Administración autonómica la que paga a estas personas-, los servicios de emergencias se quedan bajo mínimos. Así está ocurriendo en Noia y Ribeira, donde 24 personas pasaron a engrosar las listas del paro y los cuerpos permanecen con tres operarios por municipio -estos últimos son trabajadores con contrato estable-. Además, la situación no cambiará hasta que las ayudas llegadas desde San Caetano se hagan efectivas, lo que se prevé para dentro de un mes o dos.
De esta forma, mientras tanto, el personal que habitualmente acude a incendios o a limpiar carreteras cuando hay un siniestro permanecerá sin trabajo. Claro que esto no ocurre en toda la comarca. Boiro es la excepción que confirma la regla. Mientras en Ribeira y Noia, los otros dos concellos con Grumir, solo trabajan seis personas en total, en el municipio boirense las cosas son bien distintas. Están operativos los quince trabajadores que hasta ahora prestaban servicio. ¿Cómo es posible que se dé esta circunstancia?
Lo explica sin problemas el jefe del grupo, Nacho Pérez: «O Concello decidiu facerlle un contrato ata febreiro a estas persoas, dado que se lles acababan os seus polo fin das subvencións da Xunta», indicó. Luego, el alcalde corroboró su versión, e hizo hincapié en la importancia que tiene contar con esta plantilla. «Dende logo, non me parece que se poida prescindir deles». Deira también señaló lo siguiente: «A Xunta notificounos que vai haber subvencións para manter o servizo e que nos pagarán con carácter retroactivo, polo que penso que o deste tempo estará cuberto».
Solamente tres
Actualmente, y aunque en Rianxo hay una añeja promesa de que habría un Grumir, en la comarca solo hay tres unidades de este tipo. Están en Boiro, Noia y Ribeira. Y, ahora mismo, las dos últimas tienen reducida su capacidad de intervención.