El monte Iroite se vistió de gala para celebrar el Loreto

BARBANZA

Autoridades de la comarca arropan al Ejército del Aire en la fiesta del EVA-10

11 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«El ejército ya no es lo que era», comentaba un civil cuando, ayer, recorría las instalaciones del EVA-10, situado en el mote Iroite, con motivo de la celebración de la patrona del Ejército del Aire, la Virgen del Loreto. Así hablaba al leer un anuncio colgado en un tablón: «Curso de costura». «Ciertamente, los cuarteles no son lo que eran», respondía otro, que señalaba como mejor ejemplo el situado en la cumbre barbanzana; la prueba, cada 10 de diciembre abre sus puertas a la sociedad civil y esta responde con la representación de sus máximas autoridades en su día grande.

Las evidencias de que lo militar ha dejado de ser un coto cerrado que vive aislado del entorno donde se asienta salen a la luz en el EVA-10, porque las instalaciones no son ajenas a la actividad social de las proximidades; para empezar, centenares de jóvenes de los años noventa hicieron en ellas el servicio militar, evitando alejados destinos; para continuar, los militares profesionales residen en Noia, y no en el cuartel; y para ratificar lo dicho, en el día del Loreto, como ayer, lo castrense suele convivir con lo civil, sin desentonar.

Todo se confabula el día de la Virgen del Loreto para confirmar la proximidad del ejército a la sociedad civil. Oficia la eucaristía Marcelino Barros, párroco de Santa María do Castro (Boiro) y castrense del EVA-10, que este año contó con el apoyo de sus homólogos de Ribeira, Abanqueiro y Outes. La celebración eucarística es cantada fenomenalmente por la Coral del Liceo Marítimo de Noia, con el maestro Domingo Barreiros al frente. Los alcaldes, o sus representantes, de los municipios cercanos (ayer estaban los de Ribeira, A Pobra y Boiro, y concejales de casi todos los otros) no faltan a la cita, ni tampoco dirigentes empresariales (asistieron los de Rianxo, Boiro y A Pobra); ni los mandos de la Guardia Civil, policías locales y Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Ribeira.

Atención y educación

Prácticamente todos los pilares de la sociedad barbanzana se dan cita en la fiesta en la que el teniente coronel Ramón Río ejerce de perfecto anfitrión, ayudado por el personal a su mando que derrocha atención y educación hacia los invitados.

El polideportivo se convierte en el centro neurálgico de la celebración donde tiene lugar la misa y se rinde homenaje a los caídos por la patria en un acto sencillo y emotivo, que a muchos recuerda las jura de bandera del servicio militar. Los civiles presentes, con un silencio absoluto, guardan respeto a los detalles que tanto caracterizan a lo militar, como la posición de firmes con los himnos nacional y del cuerpo, o la entrega de distinciones, que ayer se elevaron a once. Y todo se cierra con un brindis acompañado de un «¡viva el Rey!».