En menos de un mes, Guardia Civil y Policía Local tuvieron que vérselas dos veces con supuestos cacos que se escaparon a pie; ayer se arrestó a cuatro extranjeros
16 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los diccionarios definen a los thriller como películas que caminan entre el suspense y la acción y que tienen gran carga emocional. En ese caso, Rianxo va camino de ser un escenario natural de un thriller. Basta decir que, en menos de un mes, hubo dos persecuciones policiales para intentar atrapar a supuestos cacos. A finales de septiembre, los agentes del orden tuvieron que correr tras unos presuntos ladrones cuyo coche fue a parar al río Te, y el último episodio con patrullas a toda velocidad por el municipio tuvo lugar en la madrugada de ayer. Esta vez, los protagonistas fueron una banda de rumanos que presuntamente intentaron, sin éxito, llevarse kilos y kilos de metal de una chatarrería de Taragoña.
Todo empezó sobre las cinco de la mañana. A esa hora, a una patrulla de la Guardia Civil que estaba de ronda por la zona no le olió bien que unos individuos anduviesen merodeando en una chatarrería de Campo Maneiro. Sobre todo, porque se trataba de un establecimiento que la semana pasada también había registrado un robo. Los agentes dieron la alerta a la policía y, al poco tiempo, se acabó abortando lo que parecía un robo. No en vano, se obligó a seis individuos a abandonar Campo Maneiro corriendo y dejando atrás dos furgonetas cargadas de chatarra y de las herramientas típicas que lleva encima quien pretende colarse en un inmueble.
Los agentes eran conscientes entonces de que, al quedar requisadas las furgonetas, los supuestos cacos lo iban a tener crudo. En plena noche, debían acertar con pistas para no acabar perdidos por el monte. Así, se montó un dispositivo para intentar dar con ellos. Sobre todo, se trató de que hubiese presencia policial en zonas como la carretera AC-305 o la estación de autobuses, no fuese a ser que se marchasen en autocar. Se trabajaba ya sobre la pista de que se trataba de muchachos jóvenes y de nacionalidad extranjera.
Pocas horas después, sobre las once y media de la mañana, las alarmas saltaron. Cuatro individuos fueron detenidos en una zona cercana a la chatarrería. Todos tenían entre veinte y treinta años, eran rumanos y tenían fijado el domicilio en Talavera de la Reina (Toledo).
Numerosos antecedentes
La Guardia Civil no podía asegurar que se tratase de una banda organizada, pero no negaba que todos eran familiares y que llevaban a cuestas numerosos antecedentes penales.
Desde el instituto armado también incidían en que la operación no acabó con estos cuatro detenidos. Faltaban dos personas, que también huyeron a pie. Aunque al detener a los primeros se pudo identificar a los que no se topó, policía y Guardia Civil se pasaron ayer todo el día vigilando por un lado y por el otro a ver si daban con ellos. Hubo quien dijo haberlos visto en el paseo marítimo rianxeiro, y al cierre de esta edición se coqueteaba con la idea de que quizás lograsen huir del municipio. El resto, que se preveía que durmiesen en los calabozos, tendrán que pasar hoy a disposición judicial.