En los límites turísticos de A Pobra

Celia Alfaya

BARBANZA

La calle Venecia muestra un avanzado estado de abandono que dificulta el tránsito de coches y peatones hacia el centro urbano de la localidad barbanzana

16 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Maceteros inutilizados. La naturaleza no entiende de espacios cerrados. En la imagen se ve como hay más hierba en el pavimento que en los maceteros que se colocaron en el extremo de esta parcela para impedir la entrada de vehículos en la zona. Y los tiestos sirven de papeleras improvisadas, a pesar de la cercanía de los cubos de basura.

En un lugar de A Pobra de cuyo nombre nadie quiere acordarse... Así podría comenzar la historia de la calle Venecia. Aunque el centro de la localidad destaca por su peatonalización y las continuas obras que ayudan a que la villa luzca en todo su esplendor, existe una zona que parece no pertenecer al conjunto turístico de la tierra de Valle-Inclán.

La calle Venecia es lugar de paso para los que entran en la localidad hacia el paseo marítimo y también para las personas que quieren salir de la villa o acudir al centro de salud. Pero el aspecto que esta luce dista mucho de asemejarse al resto de las avenidas de A Pobra. La carretera está hecha con remiendos de alquitrán, los pasos de cebra son gincanas de obstáculos, las señales de tráfico están llenas de pintadas, al igual que los cubos de basura y la única cabina telefónica que hay en el entorno. Demasiado para una sola calle que mide escasos 200 metros.

Y eso no es todo. En Venecia se encuentra el centro de salud y la residencia de personas de la tercera edad. La sola presencia de estas instalaciones debería significar un mayor cuidado de los espacios públicos, pero no es así. Delante del centro para personas mayores hay un solar con zonas verdes y bancos. Numerosos usuarios pasan largas horas dando paseos o charlando entre ellos.

Abandono

El solar, que debería servir para disfrute público, destaca por el estado de abandono en el que se encuentra. Los asientos de madera lucen llenos de pintadas y de tablas rotas, y el terreno, de cemento, está plagado de pequeñas grietas por las que se cuelan las plantas. Eso sin contar que las zonas ajardinadas se han convertido en pequeñas junglas de maleza y hierbas.

Parece que la ausencia de comercios y lugares de ocio hacen que esta calle no pertenezca al conjunto turístico. Paradójicamente, es una de las vías que soporta un mayor volumen de tráfico, debido al lugar estratégico que ocupa para entrar o salir del casco urbano, pero el estado en el que se encuentra dificulta el paso de turismos y de personas por la zona.

El alcalde de A Pobra, Isaac Maceiras, afirmó que ya hay un proyecto para «mellorar este lugar e cambiar as tubaxes» en toda la calle. Está previsto que en el mes de octubre comiencen las obras de adecuación del vial, pero, de momento, no queda más remedio que esperar.