El transcurso de los años, los actos vandálicos y el abandono pasan factura de forma inexorable a la extensa zona marítima que posee la villa
01 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El paseo marítimo de Noia es una de las zonas más concurridas de la localidad, pero también una de las más abandonadas. Y eso se refleja en el importante deterioro que sufre el entorno. Así, quienes se acercan a pasear o a hacer un poco de deporte por el lugar se percatan de que hay determinados elementos que están en mal estado desde hace años.
Es el caso de un tramo del carril bici. Y es que, en el trazado más antiguo del paseo marítimo, justo a la altura de los restos del ya desaparecido anfiteatro, es posible encontrarse con un buen socavón en pleno vial destinado a las bicicletas. Asimismo, la capa superior del asfalto se está levantando de forma peligrosa, perjudicando a los usuarios.
Otro de los aspectos que suele llamar bastante la atención de quienes se acercan a dicha área es el hecho de que un buen número de papeleras han desaparecido del lugar en el que fueron colocadas. Esto es algo que se puede observar en las áreas verdes que están al lado del parque infantil, en donde al menos cuatro palos de hierro se encuentran anclados en el suelo esperando a que el Concello vuelva a colocar los recipientes que se emplean para tirar la basura.
Cada vez son más los noieses que reclaman no solo que se suplanten los viejos soportes por nuevas papeleras, sino también que se vacíen más a menudo las que hay en la actualidad. Varios transeúntes comentaban ayer que sería necesario que el gobierno local colocase recipientes específicos para tirar las heces de los perros. Y es que, aunque en las últimas semanas fueron eliminadas por la brigada de limpieza municipal, no es raro toparse con bolsas de plástico llenas de excrementos colgadas de los anclajes de las viejas papeleras.
Instalación eléctrica
El paso del tiempo, unido en más de una ocasión a los actos vandálicos que sufre esta zona del litoral de la villa, provoca que algunas farolas tengan los cables a la vista, con el consiguiente peligro que eso supone. Además, en una de las áreas verdes del paseo es posible toparse con varios cables eléctricos, que en su día servían para alimentar un pivote luminoso, a ras del suelo y sobre la hierba.
Tampoco las zonas verdes se salvan del abandono. Así, el único estanque existente en este entorno suele estar lleno de limo durante el invierno sin que nadie ponga remedio.