Ropa, zapatos, muebles... Todo puede acabar dentro de una bolsa en Boiroferta; una iniciativa de la ABE que ayer volvió a abarrotar el pabellón boirense de Praia Xardín
09 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A media mañana, en el pabellón que Boiroferta está convirtiendo en centro comercial multicolor, el de la boirense zona de Praia Xardín, suena una canción de Amaral. La pieza es bonita y anima. Pero no pone la banda sonora a la jornada. Y es que, nada más entrar, lo que realmente se le viene a la mente a uno es aquella letra de Mecano que decía que «busco, busco, busco entre los trapos... busco, busco, busco algo barato». ¿Por qué? Porque, con esas pocas palabras, los que fueron dioses de los escenarios en los ochenta resumían ayer el espíritu de Boiroferta; una feria donde, sobre las once de la mañana, un ejército de rápidos ojos y habilidosas manos rebuscaban entre mercancía y mercancía para llevarse a casa la mejor de las gangas.
Viendo el abarrote que reinaba en prácticamente todos los puestos -los comerciantes de Boiro instalaron un total de 26 casetas-, se podría pensar que hay locos por las rebajas hasta debajo de las piedras. Pero la cosa tampoco llega a tanto. Al preguntar, se descubría que Boiroferta no solo es visita obligada para quienes el verbo comprar es sinónimo de placer. También hay muchas personas que van en busca de ofertas porque los mercadillos «son mucho más incómodos y agobiantes»; otros que consideran que «a calidade do que se oferta obriga a vir» y algunos otros a los que les parece de premio que los padres puedan comprar mientras los niños se entretienen en talleres vigilados por monitoras.
«Vienes aunque no te guste mucho ir de compras, como yo», decía una futura mamá que encontró un traje para la hija que está en camino. «No me lo pierdo, que luego tienen que contármelo», apostillaba otro muchacho. Y se reía. No de su frase, sino de la suerte de haber topado «una camiseta de las buenas por lo que vale una copa».