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Casi todos los participantes han terminado la media maratón de Vilagarcía. Muchos se han marchado cuando el público comienza a aplaudir y dar gritos de ánimo a José Neira Hermida, que llega a la meta renqueante pero feliz, después de completar los 21 kilómetros de la prueba. Varias personas le abrazan y felicitan y, pese a que ocupará uno de los últimos puestos, será el primer premio de su categoría. No sin razón, este hombre huesudo y fibroso de Rianxo roza ya los 77 años de edad.
Su vida, como dice, daría para escribir un libro. Fue marinero y desempeñó diversos trabajos, entre ellos el de jardinero, un oficio que conoce y domina tal como demuestra el seto de camelias que bordea su casa. «A mí el deporte siempre me gustó. Cuando trabajaba en Cortizo, en Padrón, entrábamos a las nueve de la mañana pero yo llegaba a las ocho para poder entrenar una hora», recuerda.
Su afición a la competición atlética comenzó el verano de 1988, durante la carrera popular de las fiestas de la Guadalupe: «Empecé a correr con 54 años. Mi primera carrera fue en Rianxo y quedé segundo de mi categoría».
Trofeos y medallas
Desde entonces, ha participado en centenares de carreras pedestres y ganado muchas. A las pruebas le acompaña siempre su esposa, Carmen González Torres, una guapa rianxeira con quien recientemente celebró sus bodas de oro. Es ella quien le ha tomado las fotos que decoran el salón de su hogar, donde atesora cerca de medio centenar de trofeos y algunas otras medallas que ha ganado en los últimos 20 años. Los miles de aplausos recibidos los guarda en su corazón: «Los aplausos emocionan y dan mucho ánimo, a mí especialmente. Hasta los chavales de 12 años vienen a felicitarme y, cuando me preguntan la edad que tengo, se quedan asombrados», asegura.
Por la mañana, después de tomar unas galletas de fibra, un yogur y un zumo de naranja, José Neira se calza los tenis, se pone el pantalón corto y su camiseta de tirantes y sale a correr. No está federado ni pertenece a ningún club, pero luce con orgullo en su vestimenta el escudo de Rianxo, un regalo del Concello al deportista más veterano: «Correr cuesta, pero hay que entrenar y ejercitar los músculos. Mi secreto es que me gusta el deporte tanto como comer. A mí y a otros deportistas. Terminas una carrera con calambres en una pierna y ya estás pensando en ir a otra. ¿Por qué? Porque te gusta», afirma con una enorme sonrisa.