El presidente de Frinsa, Ramiro Carregal Rey , reunió hace unos días a un grupo de amigos en un almuerzo para refrendar la camaradería que se pone de manifiesto regularmente entre ellos en encuentros gastronómicos o compartiendo aperitivos. El incombustible empresario, que sigue acudiendo al trabajo cada día como si fuera el primero de su larga trayectoria laboral -posiblemente sea esta una de las claves de su éxito- estuvo acompañado por el senador y alcalde de Ribeira, José Luis Torres Colomer ; el regidor de Outes, Carlos López Crespo ; y así hasta una treintena de personas que agradecieron la gentileza de Carregal, que tuvo por escenario el restaurante Xardín de Ribeira. Aunque, como no podía ser de otra manera, la Festa da Chuvia trajo alguna que otra gota a la comarca, la celebración impulsada por la asociación Bastantes Llon y artistas como Borja Parada, Sabela Olivares, José Pazó, Suso Bello, Tomás Ageitos y Alberto Millán también hizo caer un aluvión de animación en la capital barbanzana. Hubo talleres, malabares y, sobre todo, música y diversión en mayúsculas, tanto el viernes a última hora como durante toda la jornada de ayer. Para calentar motores, el viernes por la noche, en la plaza de Vigo actuaron grupos como Spinning, con dos muchachos de nombre Rubén y un batería conocido por Lariño como protagonistas. Ayer, el relevo sobre la palestra lo tomaban otras formaciones, como por ejemplo A Tropa da Tralla, que con su sesión vermú hizo bailar al respetable. Ya por la tarde, artistas como Xurxo Souto también se daban cita en la ciudad para ir ensayando las canciones que horas más tarde tenían previsto tocar. Sería, cómo no, en los conciertos, que pusiesen el broche de oro a la fiesta. Quienes también llenaron de música la ciudad fueron los alumnos del conservatorio de Ribeira, que dirige Enrique Paisal. Sonaron pianos, guitarras, clarinetes o gaitas; desde una obertura de Guillermo Tell hasta una canción popular llamada Zorro, has robado el ganso. Los aplausos fueron intensos.