Al patrón mayor de A Pobra, Manuel Maneiro, no le duelen prendas al afirmar que hay que garantizar el cobro de las ventas en la lonja, pues un descubierto a una cofradía pequeña le puede provocar un serio trastorno económico.
-¿Ustedes imponen avales bancarios a los compradores que acuden a lonja?
-Nosotros llevamos varios años con este sistema, pues no podemos arriesgarnos a tener algún descubierto.
-¿Tuvieron problemas con anterioridad?
-Hace unos años tuvimos algún que otro contratiempo para cobrar unas facturas, por lo que decidimos asegurar las ventas con avales bancarios.
-¿Son muchos los intermediarios que acuden a la lonja de la localidad?
-Normalmente son entre diez y quince los profesionales que vienen a comprar a A Pobra. La mayoría son representantes de depuradoras de la zona sur de la ría.
-¿Es seguro el sistema del aval bancario?
-Para nosotros sí, pues nos garantiza el cobro del marisco. Normalmente tenemos puesta en los documentos una cantidad suficiente para cubrir cualquier descubierto y, si alguien nos devuelve una factura, lo hacemos efectivo.
-¿Tienen quejas?
-Al principio hubo compradores que se quejaron, pero ahora saben que para llevarse marisco de aquí es necesario cumplir este requisito.
-¿Es un sistema válido o cree que hay otras alternativas?
-Tenemos que ir buscando alternativas para facilitar las cosas. La lonja comarcal simplificaría los trámites y evitaría la duplicidad de documentos, pues ahora un comprador necesita cinco avales cuando con uno le sería más que suficiente. La central de ventas aumentaría las ventajas. Tenemos que intentar implicar a la Administración.