Carmen Julia llegó a la comarca hace nueve años y en la actualidad trabaja en un establecimiento hostelero boirense
12 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Solo tiene palabras de agradecimiento para la gente que se ha preocupado por ella y su familia a lo largo de estos últimos nueve años. Carmen Julia Soto Hernández (Cali, 1969) se considera una mujer afortunada al residir en una zona como Arousa norte, «donde el trato de los vecinos es exquisito».
La vida de esta colombiana cambió radicalmente en el año 2000. Por aquel entonces, Carmen trabajaba en una farmacia cuando, un buen día, entabló conversación con un gallego que le habló de las excelencias de la comarca y le propuso venir a Rianxo para trabajar en un restaurante.
«Las sensaciones que tenía eran contradictorias. Por un lado, me hacía mucha ilusión venir a España y, por el otro, tenía el temor de que ese ofrecimiento fuese un pretexto para embaucarme en algún negocio sucio» señaló la mujer, que añadió: «Al día siguiente de la primera conversación, este amigo me puso en contacto con los responsables del restaurante, que me tranquilizaron al ofrecerme todo tipo de garantías laborales».
Así fue. Carmen Julia cogió la maleta y avisó a su familia, «tarde, mal y arrastro», de que se venía a Rianxo. Fue un golpe duro, porque en Cali se quedaban su familia, dos hijas de corta edad y su pareja, William. «Fue un momento doloroso, pero tenía claro que era una oportunidad única para mejorar en la vida y lo hice con la idea clara de que algún día me reuniría con los míos».
Cuando llegó a Rianxo, lo primero que le llamó la atención fue el idioma. «Para mí era muy rara la forma en la que hablaban, no entendía el gallego y la verdad es que al principio andaba un poco perdida». Según ella, «gracias a la compresión de la gente logré cogerle el tranquillo».
Amistad
Aunque echaba de menos a los suyos, Carmen Julia logró hacer buenas amistades en la comarca. «Una de las cosas que más le choca a alguien que viene de fuera es que, por lo general, el barbanzano es una persona introvertida; ahora bien, cuando consigues pasar esa barrera te encuentras con un amigo para toda la vida».
Después de estar seis años trabajando en Rianxo, Carmen Julia decidió cambiar de aires. Aunque lo hizo para el vecino municipio de Boiro, donde trabaja de camarera. Con ella vive su pareja, sus hijas Lonny Estefanía, de 17 años, y María Camila, de 11, así como el pequeño Ezequiel de 6, que «es rianxeiro».
Cambiar Cali, con una población que supera ampliamente los dos millones de habitantes, por Arousa norte, que apenas alcanza los 67.000, no ha supuesto ningún trauma para Carmen Julia Soto. Al revés, adora la tranquilidad que le ofrece esta franja del litoral gallego. «A veces, ustedes no saben apreciar lo que tienen. Es una maravilla de zona, con playas como O Vilar, Barraña o Tanxil, aunque me quedo con Rianxo. Es la villa más bonita y acogedora que conozco. Da gusto pasear por sus calles, que tienen un encanto especial. Me quedaría a vivir allí toda la vida», sentenció.
Aunque echa en falta a sus amigos de Colombia, Carmen Julia apuntó: «No cambio mi vida de aquí por la que tenía en Cali». Y es que además lograr juntar a su pareja e hijos, tiene a una de sus hermanas viviendo con su madre en Lousame, y a otra en Canarias. «Me siento muy protegida y cuando puedo voy a hacerles una visita». Por eso, no se plantea regresar a su país. «Mis hijas, sobre todo la mayor, me mataría porque tiene aquí a sus amigos y su vida, y eso hace más difícil plantearse regresar a Colombia».
Sobre sus aficiones, se define como «una persona normalita», aunque reconoce que pasear es una de sus favoritas. «Siempre que puedo voy a dar una caminata por la playa», dijo.
La gastronomía gallega también está entre sus preferencias. «El caldo gallego es una delicatesen, lo tomo siempre, incluso en verano», aunque tampoco le hace ascos a un buen marisco de la ría.