Gasolina en las venas

BARBANZA

La familia rianxeira Collazo Somoza vive para y por la automoción, pues regentan una tienda de recambios, un taller y una empresa de transportes

09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El mundo de los coches es su pasión. La familia rianxeira Collazo Somoza tienen la gasolina y el gasoil metidos en sus venas. El padre, Miguel Collazo González, siempre vivió de la automoción y el transporte. Fue mecánico, conductor y es propietario de una empresa de recambios y un taller, negocios situados en Rianxiño. Su amor por los coches lo heredaron sus hijos Gonzalo y Miguel. Apenas eran unos críos y ya correteaban entre aceites y piezas de todo tipo.

Los pequeños Gonzalo y Miguel también se enfundaban sus monos de trabajo para ayudar a desmontar ruedas o a lavar coches. Eran una prolongación más de sus padres en sus negocios. Con el paso del tiempo, la empresa se fue transformando y, hace unos cinco años, fundaron una compañía de transportes. Adquirieron varios camiones y los dos chicos no se lo pensaron dos veces y sujetaron fuertemente los volantes de los grandes vehículos para viajar por toda España y para pisar carreteras de países como Francia o Portugal. Mientras el mayor de la saga de los Collazo atiende el despacho de recambios y el taller, sus hijos recorren todas las semanas miles de kilómetros llevando mercancía de un lado para otro.

Relevo generacional

En las cabinas de los camiones ya no solo se escuchan las tradicionales canciones de Los dos Españoles, Manolo Escobar, Peret y otros muchos cantantes que hacían más llevaderas las largas jornadas al volante de unos hombres muy especiales que eran capaces de permanecer hasta quince horas diarias conduciendo vetustas máquinas

El pop y el rock ya son habituales en las principales rutas por España. El relevo generacional se está notando en una profesión que era para hombres fuertes y curtidos. Tanto podían dormir un par de horas en el camión como se quedaban tirados varios días en un puerto de montaña cerrado por la nieve. Miguel Collazo Somoza reconoce que ahora los vehículos no son como los de antes: «Agora son máis modernos e as flotas tan novas que apenas teñen avarías. Os poucos inconvenientes son as picadas, pero cambiar unha roda leva só unha hora. Incluso a veces chamas ás asistencias para que che solucionen o problema», comentó. Una de las ventajas que tiene esta profesión es que «viaxas moito. Coñeces moitos sitios e tamén a moita xente», señala el hijo menor. El tópico de que cuando uno sale de viaje el mejor sitio para parar a comer es donde están aparcados los camiones, es corroborado por este rianxeiro, que insiste en que «o noso colectivo coñece perfectamente os mellores sitios para comer ou cear». El progenitor reconoce que la situación que atraviesa el sector no es la más adecuada. «Temos moitos problemas, pero hai que continuar pelexando e traballando». Gonzalo es el más joven de la saga. Es también el más enamorado de su profesión. «Este traballo ten que gustarche pois senón non te sobes a unha máquina destas e botas moitos días fóra da casa». A pesar de su juventud, ya recorrió miles de kilómetros. También asegura que en la carretera ya vio de todo. «Accidentes de todo tipo». Hoy están aquí y mañana a miles de kilómetros. Es su profesión.