Un mercado en el que imperan las cláusulas abusivas

La Voz

BARBANZA

El mercado del alquiler en Barbanza ha sufrido una gran transformación en los últimos años. Desde las inmobiliarias locales se confirma un repunte importante por el lado de la demanda, formada en su mayoría por jóvenes que quieren independizarse y eligen el arriendo como una opción para marcharse de la casa de sus padres, ya que la compra de la vivienda se encuentra en la actualidad casi paralizada. Este aumento en el número de peticiones ha provocado que, en algunos casos, se incumpla la normativa que contempla la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, que se traduce, en la práctica en la aplicación de cláusulas abusivas para poner su vivienda al alquiler. Eso sí, en ningún caso existe un contrato que lo atestigüe.

Uno de los ejemplos más evidentes es la subida anual aplicada en el recibo. La ley indica que la renta debe incrementarse en función del Índice de Precios al Consumo (IPC). Pero la realidad es bien distinta. La aleatoriedad forma parte del nuevo precio y, en muchos casos, supera este porcentaje.

Fianza

Otro de los temas más sangrantes es el de la fianza. La ley establece que el importe que se debe entregar es el correspondiente a un mes de alquiler, en el caso de que el piso sea la vivienda habitual y, de dos meses, si lo que se cede es un bajo comercial. En algunos casos, cuando el potencial arrendatario busca piso, el titular del inmueble le exige de adelanto hasta medio año. Además, se da la circunstancia de que la cuantía varía en función de donde trabaja el demandante. Si la empresa es conocida se fija un precio y si es desconocida, o bien se le pide una cuantía económica más elevada o, sencillamente, se decide no alquilar la vivienda a esa persona.

Por último, hay que hablar de la famosa aportación de 210 euros de ayuda al alquiler que el Estado destina a los jóvenes que tienen entre 22 y 30 años, que es aprovechada por muchos propietarios para reclamar más dinero al inquilino y quedarse así con parte de la subvención.