Vivir entre algas, erizos y ortigas

BARBANZA

Conservas y Ahumados Lou está situada en Castiñeiras; el negocio fue fundado por Manuel Loureiro en 1989 y en él trabaja su hijo Diego

05 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Todo comenzó en el año 1989 en un pequeño galpón de Sirves (Olveira). Manuel Loureiro Pérez (Castiñeiras-Ribeira, 1943) había regresado con su familia a Santa Uxía después de trabajar en Santander y el País Vasco. Con los ahorros conseguidos abrió un pequeño negocio de semiconservas -productos que necesitan frío porque no pueden esterilizarse-, donde se empezó a trabajar el boquerón, la anchoa y el salmón ahumado.

Para preparar estos alimentos, Manuel Loureiro contaba con la ayuda de su hijo Diego, que por aquel entonces estudiaba para ser técnico electricista en Santiago. «La verdad es que al principio no me gustaba mucho, pero a base de ir haciendo cosas le vas cogiendo el tranquillo», apuntó Diego.

Tres años después de abrir el negocio, Manuel Loureiro se trasladó a una antigua fábrica salazonera, Hijos de Tomás Martínez, Nafonso, situada al lado del puerto y la playa de Castiñeiras. El inmueble fue construido en 1880 por el bisabuelo de Manuel y había dejado de producir en 1960. Tras materializar la compra llegaron las cuantiosas inversiones para poner el negocio en marcha.

Pero a la hora de elaborar, Manuel Loureiro no se decantó por el atún o el mejillón. Él fue a por lo que él conocía más: el erizo y las algas. Ser licenciado en ciencias químicas y hacer la tesis doctoral sobre algas es lo que tiene. Después de probar un sinfín de especies se decantó por dos: la Himanthalia Elongata y la Saccorhiza Polyschides. Empezó la producción con cuatro modalidades de género: el erizo al natural, algas, caballa ahumada y sardinilla.

Opinión

Como negocio familiar que es, Manuel siempre tiene en cuenta la opinión de Diego. «Aquí todos hacemos de todo», sentenció el primogénito, que añadió: «Cargas un camión, haces de transportista, arreglas una máquina que está mal, limpias el almacén...». Por su parte, Manuel se sigue poniendo el traje de neopreno para ir a por algas con dos empleadas. «Creo que soy el único gerente que voy a por la materia prima», comentó entre risas, Manuel.

Pioneros

Pero si hay algo en lo que es pionera Conservas y Ahumados Lou es en la preparación de ortigas. «Nadie sabía que se podían comer ortigas hasta que yo las comercialicé», apuntó Manuel.

En la actualidad, en la fábrica de Castiñeiras se enlatan una veintena de productos de lo más variado. Para dar con la llave del éxito de una determinada conserva, Manuel y Diego utilizan un sistema rudimentario pero eficaz: el de prueba y error. Solo así se sabe si funciona un artículo. Manuel confiesa que el 90% de su producción va a parar a la restauración. ¿Por qué se decantó por el producto delicatesen? «Por ser un segmento en el que se puede competir con las grandes conserveras», apuntó Diego.

Manuel cumplirá pronto 65 años, y aunque el Estado le declarará sujeto pasivo y, por tanto, receptor de una pensión, no se resigna a dejar todo aquello que levantó con tanto esfuerzo. «Voy a seguir viniendo a la fábrica, seguro», apuntó Manuel, mientras mira a su hijo. Por su parte, Diego lo tiene asumido. «Es su vida; disfruta con lo que hace», señaló.