La escuela de baile El Tomasón, de Ribeira, estrena local y una larga lista de actividades para el nuevo curso
19 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Va a hacer cinco años que Orlando González Cruz llegó a Galicia desde Cuba y fundó la escuela de baile El Tomasón. Desde entonces, el grupo no ha dejado de moverse y ha organizado clases de danza en varios municipios de la comarca. Mañana tendrá lugar la inauguración de su nuevo local, que también será la sede de la Asociación Haveira, una agrupación cultural que simboliza la unión de las ciudades de Ribeira y La Habana.
La escuela de baile comenzó siendo itinerante. Los profesores acudían a impartir clases a las distintas parroquias de Ribeira y también a otros municipios cercanos. Las asociaciones de padres de los colegios tuvieron mucho que ver a la hora de impulsar a esta entidad de danza, así como el colectivo de Amas de Casa de Ribeira, con el que colaboraron durante varios meses durante los años 2005 y 2006.
Festivales
El Tomasón cuenta con un grupo de exhibición de baile formado por varios de sus alumnos. Con él han recorrido las principales ciudades gallegas, siendo ganadores de varios premios en el Festival de Salsa de Santiago. «Obtuvimos tres primeros puestos, dos segundos y varias menciones al mejor vestuario de música latina», explicó Orlando.
Fuera de Galicia también han acudido a muestras de danza, como la de Valencia. Este año están invitados a participar en varios certámenes, aunque todavía tienen que confirmar su presencia. Con enorme ilusión recibieron la petición de la Asociación de Salsa de Ginebra para acudir al Festival Master Night el próximo verano. Su asistencia a este espectáculo todavía no está asegurada y dependerá de cuestiones burocráticas y organizativas.
Este curso la escuela estrena local en Ribeira, que se inaugurará mañana con una fiesta a la que están invitados los alcaldes de los municipios en los que imparten clases, el cónsul cubano, el consejero cultural de la embajada cubana, los presidentes de las APA y todos aquellos que han colaborado en algún momento con la agrupación.
Orlando González asegura que el hecho de contar con un local en el centro de la ciudad no implica que vayan a dejar de desplazarse a las parroquias a dar clases: «Seguiremos acudiendo hasta los lugares más recónditos porque lo que más nos gusta de esto es el vínculo social que hemos creado a través de la danza».