La flota del arrastre es la única que continúa amarrada en la comarca

BARBANZA

Poco a poco se está recuperando la normalidad en los puertos barbanzanos. Durante esta semana, y de forma escalonada, se han ido incorporando a la actividad numerosas embarcaciones. Los últimos fueron los cerqueros y los palangreros de Santa Uxía. Ahora solo quedan amarradas en la dársena de Ribeira y Muros las cerca de cincuenta naves del arrastre, que mantienen el paro indefinido.

Los cerqueros de Portosín se hicieron a la mar el lunes. Mientras, los de Ribeira todavía soltaron amarras el miércoles, por lo que su primera venta semanal se retrasó hasta la madrugada de ayer. Los armadores ribeirenses justificaron su regreso a la actividad debido a que no podían aguantar más y también a la campaña de la sardina, que está en su momento más álgido.

Y no lo pudieron hacer en mejor momento. En el muelle ribeirense se descargaron ayer cerca de 50 toneladas de sardina. El precio medio rondó el euro el kilogramo. En Portosín, se pescaron sobre 25 toneladas. La caja, de veinticinco kilos, se pagó sobre los 24.

En Portosín están más que satisfechos de estas jornadas de pesca, pues los precios acompañan: «Polo menos da gusto saír ao mar, porque traes peixe e ves que se paga bastante ben. Haber canto dura», reconocía un armador de la localidad.

Además de coger sardina, en la noche de ayer hubo unas dos mil cajas de jurel, de veinticinco kilos. Su cotización estuvo entre los 24 euros el más barato y los 40 el más caro. El patrón mayor, Eduardo Carreño, reconoció que la cotización de esta especie cayó bastante con respecto a jornadas anteriores, pero por una simple razón: «Non era tan bo». Aún así, explicó que «non está nada mal».

Un día más

Eduardo Carreño comentó que ayer les confirmó la Consellería de Pesca que podrán faenar, de forma excepcional, en la madrugada del sábado, para poder abastecer los mercados con motivo de la celebración, el lunes, de la fiesta de San Xoán. El dirigente de la entidad explicó que así ganan un día y el producto podrá llegar más fresco a los mercados.

La medida fue muy bien acogida por el sector, pues desde la cofradía indicaron que llevaban varias semanas parados debido a la huelga y a la costera de la anchoa. «Entendemos que será beneficioso tanto para nós como para os consumidores, pois creo que todos saímos gañando», subrayó. Esta medida permitirá abrir la lonja mañana, de forma excepcional.

En Muros, además de la flota del arrastre, también hay embarcaciones de artes menores amarradas a puerto. «Saíron uns catro barcos pequenos e o resto mantense en folga», señaló un portavoz de la plataforma de huelga de la localidad.

Eso sí, el poco pescado que hubo en la rula se vendió a precios más que respetables. La pescadilla se pagó entre cinco y seis euros el kilo. Un barco descargó algo más de cien kilos de sargo y la cotización estuvo entre los 12 y los 14 euros.

Negociaciones

El presidente de la agrupación de armadores del arrastre de Ribeira, José María Santiago Fontaíña, explicó que ellos mantienen el paro indefinido, pues ahora no tiene sentido regresar al mar.

Los arrastreros se quedaron solos en sus reivindicaciones y comentan que el resto de la flota «non consumen o gasoil que gastamos nós. Ao mellor non lles fan falla as axudas para saír a faenar», señaló. Por último, dijeron que están pendientes de las negociaciones con Bruselas para ver si levantan el paro.