Un repaso a las temperaturas de los principales edificios públicos de la comarca desvela que el ahorro energético se encuentra todavía a años luz de cumplirse
02 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Una y media de la tarde en el centro de salud de Rianxo, la temperatura exterior sobrepasa, a duras penas, los 13 grados centígrados. Sin embargo, en el interior el mercurio se dispara a los 28. Las pocas personas que esperan para pasar consulta se quitan los chaquetones, quedándose en jerséis y, en muchos casos, en camisa.
Pero el recinto hospitalario rianxeiro no es el único que incumple con el manual de ahorro energético que tanto se pregona desde las Administraciones, que pretenden penalizar el consumo a las economías domésticas y las empresas de la comarca y hacen la vista gorda en los edificios que son de su jurisdicción.
Los cambios bruscos de temperatura son el pan de cada día en los centros públicos de Barbanza. Termómetro en mano, y con una visita a diez inmuebles para realizar un chequeo y comprobar, de primera mano, lo que se cuece en sus interiores. Por ayuntamientos, el ránking lo lidera, y con diferencia, Ribeira, donde el mercurio se dispara hasta los 27 grados. Le siguen a continuación Boiro, con una horquilla de entre 21 y 24, dependiendo del lugar donde se realicen las mediciones; Mazaricos, con 22; y A Pobra, Noia y Rianxo, con 21.
Singularidad
El caso más significativo es el del concello boirense. Los funcionarios que allí trabajan sufren más o menos calor en función de donde se ubiquen sus despachos. Los de la zona sur, que da a la calle peatonal, son los que padecen en mayor medida los rigores de las altas temperaturas, ya que al calor interior hay que sumarle los rayos solares que entran por los grandes ventanales, generándose una especie de efecto invernadero. Los del ala norte, que da a la plaza de Galicia, pasan más frío, dado que el astro rey no se muestra tan benévolo con ellos.
Los profesionales adscritos a la oficina del Servicio Galego de Colocación de Boiro y a la delegación de Hacienda de Santa Uxía son los que más frescos trabajan, ya que los termómetros apenas superan los 21,5 grados centígrados.
Pero la realidad en Barbanza es que los edificios oficiales visitados cuentan con unos potentes calefactores, que en muchos casos no se apagan pese al excesivo calor que emiten, obligando a muchos usuarios que acuden a realizar alguna gestión a llevar en una mano la documentación exigida y, en la otra, el abrigo y la bufanda.