Una captura de mucho peso

M. X. Blanco mariajose.blanco@lavoz.es

BARBANZA

Poco podía imaginarse el rianxeiro Juan Jesús Campaña que la nevera de su casa iba a tener que dar cabida a una lubina de nada menos que nueve kilogramos de peso y noventa centímetros de longitud. El barbanzano, funcionario de profesión, dedica parte de su tiempo libre a su afición favorita, la pesca deportiva. Hace unos días se desplazó, en una de esas jornadas de ocio, hasta unas rocas situadas en la zona de Corrubedo. Fue allí donde un fuerte tirón de su caña rompió la magia que tiene divisar la inmensidad del mar desde este punto de la costa ribeirense. Tras momentos de tensión y mucho esfuerzo, Campaña consiguió extraer de las aguas el preciado tesoro, una enorme lubina.

El vecino de Rianxo comentó con otros barbanzanos que comparten su afición la fortuna que le depararon las rocas de Corrubedo y, que se sepa, ningún pescador deportivo consiguió una captura de estas dimensiones, sobre todo utilizando como únicas herramientas una caña y una rapala que, para los no entendidos en la materia, es un pez artificial que se utiliza como cebo en estos menesteres. Campaña destaca que la dificultad de su hazaña está relacionada con el escenario en la que tuvo lugar: «Nunha praia é máis doado, porque pode arrastrarse o peixe pola area, pero nas rochas hai moitos máis obstáculos».

Pese a no ser un cocinero de prestigio, la estrecha relación de este rianxeiro con los productos del mar le hace afirmar con rotundidad que la mejor forma de preparar una lubina de estas características es a la sal. En este caso, el problema radica en encontrar un horno de las dimensiones adecuadas para asar un bicho de tal tamaño.

En su caso, el rianxeiro no quiso pecar de egoísta y decidió compartir el premio que le deparó el mar de Barbanza con su madre, Rosa Abuín , y con su suegra, Josefa Picón . De esta forma, toda la familia pudo degustar el sabroso pescado.

Bueno fue también el premio que consiguieron una decena de barbanzanos aunque, en su caso, no necesitaron armarse de caña y anzuelo. Los afortunados participaron en un sorteo promovido por el empresario José Otero con el fin de conmemorar una efeméride muy especial, el treinta aniversario de la fundación de su grupo, integrado por los negocios Electrodomésticos Otero y Otero Menaje. Con el notario José Prieto Luengo como testigo, el boirense quiso que el azar se encargara de obsequiar a sus clientes más fieles.

Este sorteo permitió que, a partir de ahora, Elena Silva Rodríguez pueda ver sus programas favoritos a través de una televisión con pantalla LCD de 37 pulgadas. Por su parte, Diego Lameiro y Faustino Benito Álvaro se hicieron con sendos deuvedés grabadores. María José Vázquez fue agraciada con una cámara de vídeo digital, mientras que Gabriela Romero y Olga Abal obtuvieron sendas cámaras de fotos también de última tecnología. La lista de afortunados se completa con María Dolores Blanco , que ganó una cámara digital multimedia; Cándido Vilas , que se hizo con un deuvedé portátil; y Susana Muñiz y Bernabé Nine que, desde ahora, podrán ver sus fotografías a través de marcos digitales. Todo un detalle para poner al día, tecnológicamente hablando, a los barbanzanos.