Los últimos de Filipinas

La Voz

BARBANZA

LA SEMANA DE... ...Alicia Fernández | O |

03 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

LA NOTICIA de que el 65% de los boirenses están a favor de las superficies comerciales de Eroski y L&C, o que apenas un 30% está en contra, viene a confirmar lo que se siente en la calle, pero de forma técnica: que la oposición a tales actuaciones reúne a una parte de los comerciantes y a un reducido número de ciudadanos, en su mayoría movilizados desde la esfera política. Los detractores no logran mover las conciencias de unos ciudadanos que piden más desarrollo, mayor abanico de posibilidades y creación de empleo. A estos datos se puede oponer la cantinela de que la mayoría no siempre tiene la razón y que Hitler ganó unas elecciones, argumentos válidos para justificar una posición personal de lucha, pero que de ninguna forma pueden suponer conculcar el libre deseo de la mayoría. Otra cosa es la escena política, donde por posiciones de partido y los pescadores de río revuelto no siempre se actúa con responsabilidad y a favor del interés general. Resulta anacrónico que se intente fijar un criterio proteccionista y regresivo del comercio, en oposición a su esencia misma, a lo que ha sido desde los fenicios y seguirá siendo cuando nosotros no lo veamos. Dicho lo cual, también me parece legítimo que el comercio tradicional demande una serie de medidas que favorezcan su competitividad, entre las que no se puede incluir prohibir nuevas aperturas o pedir el apoyo de los consumidores, que son los beneficiarios de una mayor competencia. Ni emular a los últimos de Filipinas, aquél grupo de soldados que por falta de información y ofuscamiento siguió atrincherado seis meses más hasta que se dieron de bruces con que la realidad estaba por encima de ellos. La perspectiva con más enjundia del asunto es la de los convenios urbanísticos necesarios para la construcción de los centros comerciales. Aquí vuelve a ser necesario el concurso de lo que no hay: unos políticos que por encima de intereses propios o de partido aprovechen al máximo el potencial del municipio. Sin duda hay múltiples aristas, matices y posibilidades, pero por muchas que sean, no pueden ocultar una cuestión inequívoca: Boiro se juega su futuro. Lo curioso es que antes querían los que ahora no quieren y viceversa. Recuerden que además de votarles a ustedes también existe el voto en blanco.