PUNTO DE VISTA | O |
27 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL ASUNTO del convenio Eroski se está convirtiendo en una pesadilla que me persigue. Ni una semana corrigiendo exámenes han podido apartar mi pensamiento de tan tenebroso asunto. En los últimos días, cada vez que algún miembro del gobierno de Boiro sale a la opinión pública parece que está representando a Erosmer y no al Concello. Parecen el Papá Noel de la próximas navidades regalando millones de euros a los boirenses, no sabemos si en billetes o en vales de compra del súper. Toda esta regalía peligraba por culpa de un señor muy malo al que no le gusta el bacalao a la vizcaína. Que torpeza, no haber utilizado al malo para apretarles las clavijas a los vascos cuando era necesario, y culparle ahora, esgrimiendo la increíble versión de que una empresa, por muy cooperativa que sea, está dispuesta a regalar millones de euros a un pueblo para fomentar el empleo y el desarrollo local. Se ha perdido totalmente el norte. El objetivo, un punto principal del programa de gobierno, era preservar Goiáns por su interés estratégico, ambiental y de patrimonio cultural. El núcleo de la atención nunca debió de sacarse de esa premisa. Se trataba de ganarse a la opinión pública en torno a esa idea, avanzar proyectos para ese espacio y mientras tanto negociar duramente y en largo con la empresa para disminuir sus pretensiones progresivamente. Incluso se podría haber empezado con alguna acción legal para invalidar el anterior convenio, aunque sólo fuera para enseñar los dientes y mantener ocupado al equipo jurídico de Elorrio durante un tiempo. Sin embargo el Gobierno operó a la inversa. Trabajando como si el convenio anterior ya estuviese en ejecución, trata de convencer a la opinión pública en base a las bondades intrínsecas del nuevo acuerdo, amplificándolas hasta límites increíbles. Los boirenses ya no saben si interesa o no Goiáns ni para que se va a utilizar. Cada semana se preguntan cuántos metros cuadrados de más han sacado los vascos en A Pedreira y cuál será el precio de los pisos que se van a vender allí. Del área comercial ya ni se comenta nada. A Erosmer le ha salido una jugada redonda. Puestas así las cosas al equipo de gobierno sólo le cabe esperar unos meses, convencer al electorado, ganar los comicios por mayoría y aprobar el convenio. Aunque consiguiese aprobar el convenio antes de las elecciones, si pierde se arriesga a que lo ejecute la oposición. Al gobierno de Boiro le espera la peor precampaña que hubiese imaginado. Siete meses de inanición en minoría. Pero tal vez haya tiempo para dejar volar la imaginación. ¿Cuál sería la mejor localización para un centro comercial de Eroski? Es obvio, la plaza del Concello. Hasta el edificio es ideal. ¿No les parece?.