El fuerte viento rompió cristales, tiró decenas de árboles y se llevó por delante tejados Los servicios de emergencia de la zona se reforzaron para atender las incidencias
21 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.INVASOR ESPERADO. Durante varios minutos, los ocupantes de una casa de Pedrafigueira, en Carnota, vieron como árboles de dos toneladas de peso caían a un lado y a otro. Uno de ellos fue a dar a su tejado. ?acia las seis de la mañana, los primeros barbanzanos comenzaron a despertarse con el ruido que provocaban las rachas de viento huracanado del Gordón . El paso del ciclón por la comarca fue breve, como se había anunciado, pero duró el tiempo suficiente como para sembrar el caos. Decenas de árboles caídos provocaron innumerables cortes de tráfico desde las siete de la mañana. En algunos casos tuvieron que transcurrir hasta cinco horas para que se restableciese la circulación. Entre la larga lista de puntos afectados figuran el acceso a la vía rápida por Palmeira, la ribeirense avenida de A Coruña, la avenida de Barraña, en Boiro, la AC-550, a su paso por los lugares de O Ancoradoiro, Carballido y Laranga, en Muros y O Son, respectivamente y un tramo del vial que comunica Outes con Dumbría. Pero no sólo los conductores pasaron auténticos momentos de apuro, en las casas también se vivieron situaciones de tensión. La fuerza del viento llegó a tales dimensiones que numerosos vecinos aseguraron que entre las 7.30 y las 7.45 horas hubo una especie de tornado. Se tratase o no de este fenómeno, lo cierto es que estallaron los cristales de algunos domicilios, así como el de la nave de las rederas de Aguiño. Incluso, la chimenea de un edificio de Ribeira acabó en la acera. Los tejados se llevaron la peor parte del paso del ciclón. Una vecina de Serres, en Muros, comprobó con estupor que las rachas huracanadas no sólo se habían llevado por los aires su uralita, sino también parte de los pilares de la buhardilla. Sin lesiones Los ocupantes de un inmueble de Pedrafigueira se congratulaban de que, pese a que les cayó un árbol sobre el tejado, nadie sufrió daños personales. Muchas infraestructuras se han visto afectadas, como los campos de fútbol de Xuño y Artes, aunque ninguno de forma tan importante como el de Aguiño. Una familia que vive enfrente de este recinto deportivo, y que se había despertado a las 6.30 horas con el ruido del viento, presenció desde la ventana, no sin cierta preocupación, como el tejado y las gradas de A Tasca se desplomaban como si se tratase de un castillo de naipes. Los invernaderos tampoco soportaron el envite Para afrontar la situación de alerta, la práctica totalidad de los servicios de emergencia, tanto policías locales como grupos de protección civil y bomberos se reforzaron. En algunos casos se pidió a las personas que integran los distintos turnos de trabajo que estuviesen localizables. En otros se les mandó incorporarse. Además, en localidades como Ribeira y Noia se buscó el apoyo de voluntarios de protección civil. Los equipos de atención ciudadana se vieron desbordados por la elevada cantidad de llamas telefónicas que se registraron.