La otra marea negra

| MONCHO ARES |

BARBANZA

CARNOTA TIENE unas playas excepcionales, de ahí que cada verano el municipio multiplique el número de residentes hasta el punto que podría equipararse con una gran población. La villa es pues un paraíso que carece de los servicios esenciales de un pueblo grande, para bien y para mal, pero uno de ellos debe ser obligatorio, y me refiero a la recogida de todas sus aguas residuales, o por lo menos de la mayor parte. Una población especialmente castigada por la marea negra del Prestige debería haber superado ya esa otra marea que no procede del mar, sino de la tierra. Es chocante que desde aquella catástrofe los políticos se llenaran la boca con planes Galicia, o como les quieran llamar, y a nadie se le haya ocurrido que la obra prioritaria que precisaba Carnota era el saneamiento integral. Lo primero es lo primero, y la recogida de aguas residuales debe serlo.