Conciliar derechos

| ANA GERPE |

BARBANZA

LA LLAVE

27 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA ÚNICA alternativa es la negociación, así lo han entendido los hosteleros boirenses, que están dispuestos a llegar a un acuerdo con los vecinos para que sea posible conciliar los derechos de quienes desean dormir con los de quienes desean salir a divertirse los fines de semana y fiestas de guardar. Para que ambas partes, ahora enfrentadas, lleguen a un acuerdo es necesario que todos cedan un poco. Es cierto que los hosteleros, en Boiro y en Madrid, no se caracterizan por el cumplimiento escrupuloso de los horarios de cierre y de la normativa sobre contaminación acústica. Ahora bien, los empresarios no son los culpables de todos los males de la noche. También está el botellón, que genera suciedad y ruido, y los grupos de personas que se creen que gritar en la calle, tocar los timbres de los porteros automáticos y cosas similares es sinónimo de diversión.