Una tarde cargada de anécdotas y pasiones

La Voz

BARBANZA

La visita del Celta despertó la pasión de cientos de aficionados de toda la zona. Había seguidores llegados de Padrón, Dodro, Noia, Boiro y Catoira, entre otros. Querían ver en persona a sus ídolos. También estaban presentes algunos intrusos . «!Pinto! -gritaba un joven desde la acera- a ese non lle firmes, que é do Dépor». Un hombre entrado en años recriminaba a un chiquillo: «!Pero a onde vas rapaz, co chándal do Coruña¡». Sólo quería fotografiarse al lado del goleador Baiano. La comitiva, así como las autoridades y grupos que intervinieron en los actos, estaban invitados a un vino español en el bar Ela. Los jugadores tuvieron que abandonar apresuradamente el local sin probar bocado, pues la aglomeración de gente reclamaba continuamente su atención. Al final, la sede de la peña celtista de Rianxo, el bar Feliciano, fue su tranquilo refugio, donde descansaron del agobio de toda la tarde, con una relajante cena.