Triste final para un pleno

| M. X. BLANCO |

BARBANZA

HACÍA TIEMPO que en la casa consistorial de Boiro no se vivían escenas como la que algunos presenciamos el pasado jueves. Durante los últimos meses, los plenos se habían caracterizado por una falta de debate total y por una calma que era incluso extraña. También la primera sesión del jueves, pese a ser una de las más importantes del año, por incluir la aprobación de los propuestos, fue tranquila. Incluso la intervención de los populares en el punto relativo a la polémica bolsa fue moderada. Es por ello por lo que choca más la decisión de Deira de zanjar la sesión sin permitir que ni siquiera Velo, el más afectado por las desacertadas declaraciones de León, pudiera abrir la boca. Creo que lo justo (y lo legal) hubiera sido dejar que Velo se desahogara y que el PP se despachara a gusto. Tras su metedura de pata, León bien se merecía estar unos minutos en el ojo del huracán.