DESDE FUERA | O |
20 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.¡Y DESPUÉS se sorprenden los jerifaltes por la apatía de sus conciudadanos ante su verborrea y el puedo prometer y prometo! Si de vez en cuando se olvidaran de mirar su ombligo -y su bolsillo- se darían cuenta de que en la cuneta dejan todos los días a algún incauto que todavía cree que el interés general prima ante el personal. El de los contribuyentes sobre el del partido de turno. Para muestra el embarazo y aborto prematuro del centro comercial de Espiñeira en Boiro. La situación política se puede resumir así. El PP adopta una posición partidista de libro que, sin valorar el interés general, se pliega a su papel de oposición (y por que no decirlo, a la poca simpatía que profesan al propietario de los terrenos). El PSOE, también en defensa de sus intereses de partido, abandona el barco ante la complicación del asunto. Y el BNG, sin darse cuenta de que para gobernar en coalición es necesario como mínimo hablar, se enroca más en sus posiciones. A esto añadan un independiente que, en un arranque de oportunismo, manifiesta su oposición (al tiempo que mide el valor de su voto, jugada tan vieja como descarada). La empresarial en unas elecciones de la ABE donde sólo hay una candidatura, promovida por el grupo de comerciantes que se oponen a los centros comerciales, para defenderles a capa y espada. O eso es lo que dicen ante el mutis del candidato. Es triste ver como un grupo minoritario de comerciantes, ellos mismos reconocen que en la ABE hay 150 y a sus reuniones asistían unos veinte, puede cargarse el trabajo de todas las personas que hicieron posible esa entidad, demostrar que sus clientes les importan bien poco y al mismo tiempo pedir el apoyo de un pueblo necesitado de inversiones, de negocio y trabajo. Como este tema se ha planteado desde intereses partidistas y personales, sin valorar el interés de la mayoría de los ciudadanos de Boiro, porque se intenta imponer un modelo de economía planificada por encima de las personas, decirle a los políticos que debieran haber adoptado una u otra decisión con argumentos y no con argucias. Y al grupo de comerciantes, que pueden defender los intereses que consideren oportunos y sean lícitos, pero no utilizando una asociación con fines de mayor enjundia y menos en nombre de los clientes «para que no tengamos que desplazarnos» ¡que ya es echarle morro! ¿O querrán sacarnos el coche?