Reportaje | La peregrinación cárnica Carniceros y concellos rubricaron, en 1996, su apoyo a la construcción de un recinto de sacrificio para la zona.Han pasado diez años desde entonces y no se ha avanzado ni un palmo
08 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?oco tiempo ha durado la tranquilidad de los carniceros barbanzanos, que han visto como la historia de su peregrinaje en busca de un recinto adecuado para sacrificar sus reses se repite, igual que hace una década. Antes, como ahora, los concellos hablaban de gestionar la construcción de un desolladero. El tiempo dirá si ahora, como antes, todo se queda en nada. Corría el año 1995 cuando se anunció la entrada en vigor de una normativa europea sobre el sacrificio de ganado destinado a su venta. En aquella época había degolladeros en Noia, Porto do Son y Ribeira. Sólo el de esta última localidad podía seguir funcionando gracias a una autorización denominada exención permanente. El recinto ribeirense no se ajustaba a la normativa europea, pero sus males eran menores que los de los otros locales, que acabaron cerrando. En 1996, a raíz de las demandas de los carniceros, quienes, igual que ahora, afirmaban que la escasez de recintos de sacrificio les ocasionaba importantes gastos -tenían que desplazarse a Imo, Santiago o Vilagarcía- seis concellos mostraron su apoyo a la la construcción de un recinto comarcal. En aquel grupo estaban A Pobra, Rianxo, Boiro, Lousame, Porto do Son y Noia. En una reunión celebrada a mediados de julio de 1996 entre carniceros y autoridades locales se acordó efectuar las gestiones para que las obras comenzasen a finales de septiembre. Los meses pasaron, llegó el nuevo milenio y la construcción del desolladero comarcal sigue siendo una aspiración. Eso sí, a finales de diciembre de 1997, el pleno de Ribeira aprobó el proyecto de un degolladero comarcal que iba a suponer una inversión superior al millón de euros. Nada se hizo. Tras las uvas del 2006, entraron en vigor nuevas normas de la UE aún más restrictivas. El matadero ribeirense, que había ido tirando con pequeños apaños, tuvo que ser cerrado el 1 de enero porque ya no había más exenciones. Ahora, igual que hace una década, A Pobra, Ribeira, Boiro y Rianxo apoyan la construcción de un servicio comarcal. Algunos profesionales consultados dudan de que sea rentable reformar el ribeirense. En el inmueble de Ribeira se sacrifican cada semana cuarenta cabezas de ganado bovino y unas sesenta de porcino. En el de A Pereira, el único degolladero construido en la zona por iniciativa de varios concellos, se matan 600 de porcino y unas 700 de vacuno. Sin embargo, el 80% de los sacrificios se hacen para una empresa cárnica. Sin este contrato, las instalaciones tendrían que cerrar o sus gerentes buscar otras firmas.