LA LLAVE
02 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.OTRO BOIRO parece gestarse en los despachos. La villa quiere ser ciudad, aunque el paso suponga ceder más símbolos. ¿Qué importa? Ya han sucumbido a lo moderno edificaciones históricas cuyo valor sentimental se quiso imponer a la necesidad. Con el campo de fútbol de Barraña pasará igual. Dasaparecerá del mapa, y con él, las tardes inolvidables de balompié, las gestas... y las gradas de la vergüenza. Propongo que, cuando derriben las instalaciones, se guarde un trozo de aquella obra que puso en jaque las economías de gente que se jugó su patrimonio por una ilusión, para beneficio de todos. Se trata del pisodio más negro del Club Deportivo Boiro. Aquella inversión la tuvieron que afrontar los avalistas. Sería justo que, ante los pingües beneficios que al parecer reportará la macrourbanización al Concello, fueran convenientemente compensados, al menos moralmente.