La instalación de una grúa de gran tamaño obligó a cortar parte de la calle José Antonio El inmueble data de 1965 y en su lugar se constuirá un bloque de cuatro plantas
04 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?n cuestión de horas, la localidad de Boiro perderá otro trocito de su historia. Es más, si no se hubieran registrado imprevistos en la tarde de ayer, a estas alturas ya estaría hecho añicos uno de esos edificios emblemáticos del casco urbano, concretamente el que está situado en la esquina que forman las calles José Antonio y Santos Mieites. Los trabajos que se iniciaron en la zona para la demolición del inmueble han causado gran expectación, puesto que implican el uso de una máquina de grandes dimensiones. Tanto es así que la instalación de este artilugio, una cizalla, ha obligado a cortar un tramo de la avenida José Antonio. Estaba previsto que esta máquina, de la misma marca que las utilizadas en la demolición del edificio Windsor, comenzará las tareas de derribo a primera hora de la tarde de ayer, pero un problema técnico obligó a posponer el inicio de los trabajos hasta hoy. Los boirenses tendrán la oportunidad de ver en directo cómo funciona una cizalla de estas características, puesto que es la primera vez que se utiliza en el municipio para el derribo de una construcción. Se trata de una grúa de unas setenta toneladas de peso, que cuenta con un brazo de treinta metros, con posibilidad de ser prolongado. La particularidad de esta máquina es que dispone de una especie de pinzas que van derribando trozo a trozo las paredes. Este sistema minimiza los efectos que un derribo puede ocasionar en los edificios colindantes, puesto que no provoca vibraciones. Las dimensiones de la grúa provocaron que muchas personas se acercaran ayer a las inmediaciones del inmueble, incluso se interesaban por saber la hora del comienzo de la demolición para comprobar el funcionamiento de la cizalla. Además, numerosos vecinos sienten un cierto cariño hacia este inmueble de cuatro plantas que fue levantado en el año 1965. Fue una de las construcciones que marcó el inicio de lo que hoy es el casco urbano boirense. De hecho, fue el segundo inmueble que se edificó en el centro de la localidad, después del bloque en el que se ubica la entidad financiera Caixa Galicia. La antigüedad del inmueble llevó a los propietarios, uno de ellos el edil Gerardo Piñeiro, a plantearse la posibilidad de derribarlo para construir otro. Además, su objetivo era aprovechar un solar adyacente que a día de hoy está desocupado. Una vez concluyan los trabajos de demolición del edificio existente, en la parcela se levantará un bloque de cuatro plantas y bajo cubierta. Este nuevo inmueble se distribuirá en 16 viviendas. Pese a la renovación estética, el edificio conservará elementos tradicionales. Así, una vez concluidas las obras de construcción, en el bajo se reubicará la ferretería que tuvo que trasladarse hace unas semanas debido a las obras.