LA LLAVE
26 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HASTA NO hace mucho, el perfil del comprador de un piso en municipios como Boiro o Ribeira era un contribuyente local, con un nivel de ingresos medio-bajo y ganas de escapar de alquileres cuyo objetivo futuro era simplemente nada, es decir, pasarse toda la vida pagando a otro propietario parte del esfuerzo que le había supuesto hacerse dueño de una vivienda. De los precursores clientes que con su demanda ayudaron a relanzar el sector de la construcción y hacer de pequeños pueblos proyectos de ciudades, poco queda. Ahora el perfil es totalmente distinto: forastero avispado que ve como la costa sur de la provincia de A Coruña camina hacia referencia turística, con precios inmobiliarios asequibles a una nómina más alta que la gallega y préstamos a bajo interés. Esa es la clave, cada vez hay menos viviendas protegidas porque casi nada queda que proteger.