Reportaje | La noche mágica Los barbanzanos se preparan para recibir el verano degustando productos típicos de estas fechas y saltando las cacharelas
22 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Ya pasó un año. La noche de San Juan está de nuevo aquí. Los barbanzanos se preparan para recibir el solsticio de verano por todo lo alto. Las hogueras y las sardinas volverán a dar luz y sabor a una noche mágica. A última hora, todos se aprestarán a saltar las llamas para espantar los malos espíritus, aunque la mayoría no creen en estas cosas, pero por si acaso. No hay lugar en la zona que no cuente con su hoguera. Grupos de amigos, peñas o vecinos se arremolinan ante una gran llamarada para disfrutar de unas horas de asueto degustando un manjar tradicional: la sardina. Sin embargo, las costumbres están cambiando a pasos agigantados. Este pescado está siendo sustituido por churrascadas, mucho más baratas que la tradicional especie de mar. Precios por las nubes La escasez del producto, que llegó a desaparecer de la plataforma gallega, y el prohibitivo precio, obligó a cambiar el menú. Estos días, a pesar de la poca cantidad que hay, su cotización ya no era lo que fue. Una caja de 25 kilos se pagó en Ribeira a 75 euros, muy lejos de los 120 de otros años. En esta ocasión, la gran triunfadora será la xouba grande, abundante este año en las costas gallegas. La que traen a tierra los xeiteiros de Rianxo se vendía ayer a cuatro euros el kilo, una posibilidad al alcance de todos los bolsillos, aunque sea tan sólo por una noche tan especial. Pero la cuestión culinaria no es el único problema que deben afrontar los organizadores de las cacharelas. Ahora, los concellos dictan unas normas para evitar contratiempos como puede ser algún que otro incendio o molestias a los vecinos y daños materiales o al mobiliario urbano. Los agentes de la Policía Local de la comarca estarán pendientes de que se cumplan las normas establecidas. Entre los lugares preferidos para instalar las hogueras están las playas. En la mayor parte de las localidades está prohibido hacer fiestas en sus inmediaciones. Incluso, también ponen trabas a la altura: en algunos casos, no podrán exceder de los ocho metros. A pesar de los inconvenientes, la gente saldrá a las calles y plazas a disfrutar un año más de la entrada del solsticio. Al día siguiente, el agua de hierbas aromáticas limpiará los cuerpos de esos malos espíritus.