LA LLAVE
19 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL PUERTO de Ribeira vuelve a estar en la encrucijada, aunque esta vez debe haber menos dudas que en ocasiones anteriores. Hace más de veinte años se planteó que era necesario ampliar el muelle comercial para dar cabida a todos los atuneros. No se hizo, dicen que por cuestiones políticas. Se construyó otra rada en A Pobra y desde entonces la descarga es mayor en la villa de O Caramiñal que en Santa Uxía. Ahora Portos lanza un órdago a la capital barbanzana, que por experiencia debe saber jugar bien la baza. Cierto que la dársena exterior reducirá los bancos de moluscos, pero se pueden negociar ventajas para los productores, lo que al parecer ya se está haciendo, como que, a la hora de adjudicar los espacios para las empresas de frío se bonifique a las que incorporen mariscadores a su plantilla. Hay remedio para todo menos para el rechazo a una obra trascendental.