LA LLAVE
12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HACE UNOS meses tuve ocasión de visitar un complejo entre social y empresarial situado en las proximidades de Oporto. Exteriormente era una antigua fábrica en ruinas, de esas que podemos ver a lo largo de toda nuestra costa. No me creía que dentro pudiese haber una extensa dependencia con un escenario, sobre el que se encontraba una gran pantalla por la que se emitía un partido de la selección de Portugal, con motivo de la Eurocopa. Me molesté en recorrer las instalaciones en las que había un amplio local para uso cultural, en cuya puerta se anunciaba una exposición de pintores. También contaba con una tienda en la que se vendían recuerdos, libros y otros objetos. Completaban la oferta un par de establecimientos de hostelería, entre ellos un restaurante. Me pregunto por qué aquí no podemos hacer lo mismo, al hilo de lo que dicen los arquitectos sobre A Pobra.