LA LLAVE
13 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LA GENTE cree que cuando se denuncia la existencia de barreras arquitectónicas se habla de un problema específico de las personas que padecen alguna limitación motriz, especialmente aquellas que se ven obligadas a emplear silla de ruedas. Gran error pensar que la cosa no va con uno por el mero hecho de poder valerse de las piernas. Se olvidan de que las mismas dificultades las sufren los padres que transitan con carritos de bebé. Pero hay más, y lo digo por propia experiencia, y es que un bordillo o una rampa muy inclinada incluso acarrean problemas a los niños que circulan en bicicleta, que se ven obligados a desplazarse por la calzada, con el consiguiente peligro, o a pegarse un porrazo a causa de la velocidad del juguete rodado. Recordemos siempre que incluso nuestra situación puede cambiar, y pasar a ser usuario de silla de ruedas, para siempre o temporalmente. Reflexionen.