LA LLAVE
01 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SI ECHAMOS un vistazo a la historia reciente podemos comprobar que sólo los pueblos que periódicamente recuerdan a las personalidades de la cultura nacidas de sus entrañas están siempre en el candelero. Rianxo es el paradigma, A Pobra le va a la zaga y Noia no pierde comba. Los demás, poco o nada hacen por recordar a los suyos. Algunos dejan la tarea en manos de entidades que hacen lo que pueden, como es el caso de Boiro y el taller O Faiado que le está quitando las castañas del fuego, o Porto do Son con su concejal de Cultura, Xoán Pastor, todo un especialista en sacar a estas personas del ostracismo. Salvo los primeros, se antoja que el trabajo es insuficiente en un territorio vinculado a grandes figuras de las letras. Reeditar libros, recuperar monumentos, celebrar efemérides, restaurar sus casas... hay un sinfín de métodos para rehabilitar a esta gente. Pongámonos manos a la obra.