LA LLAVE
21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DICEN LOS más viejos de la comarca que, antiguamente, Boiro tenía fama de hacer buen vino, hasta que un día alguien abrió la puerta al que llaman catalán y éste fue ganando terreno a las uvas raposo, cachiño y otras que daban exquisitos caldos. Con el sistema de cuotas que impone la Unión Europea y los impedimentos con los que se encuentran los productores para seguir adelante con una actividad ancestral, parece que se empuja a favor de que, quienes todavía tienen cepas, cedan la proporción que les corresponde a consejos reguladores como Rías Baixas. Merece los mejores elogios el concejal Agustín Lens, porque su iniciativa de pedir a los agricultores que no vendan significa un canto a la recuperación de una tradición. Por encima, pagan una miseria para luego vender las botellas del fruto de la uva a precio de oro. Me sumo al «no vendan» y a favor de recuperar el vino propio.