Edificios condenados al derribo

B. Giráldez RIBEIRA

BARBANZA

SANDE

Reportaje | El futuro de las antiguas conserveras El mal estado de las viejas industrias impide una posible rehabilitación. Sólo el Concello muradano tiene en mente dedicar una de ellas a museo del mar

11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?a mayoría de las antiguas conserveras que salpican la costa barbanzana están condenadas a acabar sus días como la fábrica de Pereira, en A Pobra, donde una pala concluyó recientemente los trabajos de demolición. El estado ruinoso en el que se encuentran casi todas impide su restauración. Pero hay excepciones. El Concello de Muros tiene en mente dos iniciativas para recuperar otras tantas industrias y destinarlas a usos turísticos y marineros. El proyecto más avanzado es el que afecta a Conservas Sel. El Ayuntamiento solicitó recientemente la titularidad de este inmueble, después de que una sentencia pusiera fin a la concesión administrativas que tenían los propietarios de la vieja factoría. Su intención es acondicionar las instalaciones y convertirlas en museo del mar. También está previsto dedicar una parte del recinto a actividades náuticas. Aunque no tienen pensado aprovechar las construcciones existentes, los concellos de A Pobra y Ribeira también tienen claro cuál será el futuro de dos antiguas conserveras. Una de ellas está ubicada en O Touro, en un solar catalogado como urbano en el nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal ribeirense. La intención del Ejecutivo es construir un paseo marítimo en la zona y destinar a bloques de viviendas la finca ocupada por la fábrica. En el caso pobrense, la factoría susceptible de derribo es La Onza de Oro. El Concello pobrense tiene un proyecto para recuperar el borde litoral de A Ribeiriña, que incluye la construcción de un área de ocio en el solar que ocupa la vieja conservera. El ejecutivo pobrense realiza actualmente una actuación similar en las proximidades del paseo marítimo de O Areal. En esta zona ya se derribó la fábrica de Pereira, y muy pronto comenzarán los trabajos para habilitar una zona verde y ampliar la playa. Las inmobiliarias y las empresas relacionadas con el sector hostelero también tendrán mucho que decir en el futuro de las factorías abandonadas. De hecho, en Portosín, una firma adquirió la fábrica ubicada en las inmediaciones de la casa de cultura para derribarla y, en su finca, construir un hotel con encanto y un edificio de pisos. Las primeras experiencias en este campo se remontan a hace más de medio siglo. Éste es el tiempo que tiene el establecimiento hostelero en el que quedó convertida Salazones de Anido, en Muros.