LA LLAVE
06 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LOS MOVIMIENTOS por hacerse con la gestión de la lonja de Ribeira vienen de lejos. Lo pretendieron en un tiempo las cofradías de pescadores, que echaron mano del método de la tremenda y se negaron a pagar el canon que tenía establecido el Concello. Luego tuvieron que liquidar la deuda, con recargos e intereses, e incluso alguna entidad vio amenazado su patrimonio. Ahora surge otro intento, y da la impresión de que tiene más fuerza. Parece que están al frente de la iniciativa las entidades que agrupan a las principales flotas pesqueras, lo cual da de por sí más importancia a la operación. Probablemente encuentren más facilidades para hacerse con la gestión, porque la rula ya no es la primera organización ribeirense en transacciones, porque la pesca va de capa caída, porque también es cierto que serán mejores administradores los usuarios y porque le sacan un peso de encima al Concello.