DESDE FUERA | O |
15 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.AL MISMO TIEMPO de transmitirse la presidencia de la Mancomunidad Arousa Norte, que pasa de ostentarla el alcalde de Boiro al de Ribeira, se ha hecho público que apostarán por una gestión a cargo de una empresa especializada, suprimiendo así la gerencia tras la salida de Antonio González. Es un momento oportuno para expresar la validez de cualquiera de las fórmulas si con ello se logra la eficacia de la institución que, desde la objetividad, se mide por la capacidad de incidir en el bienestar económico y social de la comarca y el grado de satisfacción de sus habitantes. Pero para conseguir este objetivo hacen falta una serie de elementos indispensables: el convencimiento de quienes la integran y su compromiso, el estudio real de las necesidades, determinar las oportunidades, definir los proyectos, priorizar y fijar plazos para las actuaciones necesarias. Rehuir de los discursos retóricos y poco definidos: no empacharse hablando del potencial turístico para acabar colocando unos carteles informativos. La mancomunidad es el foro adecuado para profundizar y aportar soluciones estructurales en los asuntos importantes.