El séquito real sorprendió a los vecinos sonenses al llegar a la localidad en un engalanado barco Melchor, Gaspar y Baltasar viajaron en los vagones de un tren en Lousame
05 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?¿Ya vienen, mamá?» Esta fue ayer la pregunta del millón entre los chiquillos de la comarca. Manos sudorosas. Balanceo insistente de una pierna. Un vistazo. Otro, otro y otro. Hasta que al fin, los tres reyes magos de Oriente en persona, tras miles de kilómetros recorridos, hicieron acto de presencia en la comarca barbanzana. Como Sus Majestades son hombres hechos a las lides de viajar, no tuvieron ningún problema en hacer uso de diversos tipos de trasporte durante las cabalgatas celebradas en la zona. Por primera vez, los emisarios de juguetes eligieron el mar como vía para llegar al municipio sonense. La nave, que zarpó de Portosín, fue recibida por numerosas personas a su llegada al muelle sonense. Minutos más tarde, la comitiva visitó la casa consistorial, donde les saludó el alcalde. Con el uso de estos nuevos medios de trasporte, los magos de Oriente pudieron adelantar a ayer su llegada al municipio lousamiano, donde habitualmente recalaban hoy. Una vez allí, el séquito real viajó en los vagones de un tren, al que se pudieron subir todos los chiquillos que así lo desearon para recorrer las siete parroquias del término de Lousame. Un amplio itinerario siguió también la comitiva de los reyes en Boiro, congregando a numerosos vecinos de la localidad. Al término del desfile, se celebró una misa en el centro social de Escarabote. Caramelos en bolsa En todas las localidades, tanto Sus Majestades como los pajes, endulzaron la tarde a los pequeños con miles de chucherías. La novedad en este área la introdujo la cabalgata de Rianxo, donde en vez de tirar caramelos sueltos al aire, se hizo a través de bolsitas cerradas. El desfile de los reyes magos en esta villa se compuso de cuatro carroza y fue organizado conjuntamente por el Concello y el Liceo Marítimo. En Muros, la atracción principal fueron los jinetes que precedieron a la cabalgata, así como las innovaciones en el vestuario. El séquito regio partió de Laxeiras hasta llegar a la casa consistorial donde los magos visitaron el belén viviente.