Una de cal y otra de arena

| M. X. BLANCO |

BARBANZA

ES CIERTO que la comarca de Barbanza no puede quejarse del regalo que Papá Noel lanzó desde su trineo de forma adelantada el pasado día 22. Más de cien millones de euros convirtieron en millonarios (de las antiguas pesetas) a numerosos vecinos de Rianxo. La onda expansiva de esta bomba económica incluso alcanzó a residentes en otros municipios de la zona. Pero, para aquellos barbanzanos que tienen que seguir ganándose el pan de cada día en el tajo, las cosas no pintan nada bien. Los datos del paro relativos al mes de noviembre hablan por sí solos: el número de barbanzanos desempleados se incrementó en 460 personas. Esta cifra es más desalentadora todavía si se tiene en cuenta que diciembre es siempre un mes malo para el empleo en la comarca. Está claro que el reparto de la suerte es muy desigual en esta recta final del año 2003.