DESDE FUERA | O |
01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.NO SÓLO los anuncios de turrón nos comen el seso con el asunto navideño. En estos días todo el mundo acaba volviendo al redil, desde las muñecas con pilas hasta los muertos vivientes, por no hablar de las antiguas amantes hipnotizadas. Hasta a los concursantes esos de encierros televisivos en chalets, islas o autobuses se les manda para casita para que les aguanten los que son sus padres, que bastante lata nos han dado al resto. Aunque no haya indulto para todos porque las cárceles todavía siguen en eso que se llama overbooking, aquí no hay nadie que se haya salvado en Navidad y en la muerte pensando en lo que es la familia. Mirando a la chimenea para ver si se desliza por ella una señorita vestida de Papá Noel en minifalda, pero ni por esas. Sólo viendo fuego y brasas, con la última belleza de las llamas. Lo más importante es volver a casa por Navidad.