Meteorología de andar por casa

Sara Ares CORRESPONSAL | NOIA

BARBANZA

ARES

Reportaje | Los rudimentos de la ciencia La agrupación de voluntarios de Protección Civil de Noia dispone de una estación que mide los fenómenos atmosféricos y que está a punto de cumplir una década

13 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los satélites aportaron la precisión y también la facultad de predecir, básica para la prevención, los meteoros o fenónemos atmosféricos. Pero en la ciencia que los estudia persisten, aunque de un modo complementario, los métodos rudimentarios, los instrumentos que podrían considerarse de uso doméstico si se tiene en cuenta que para manejarlos hacen falta las dos manos. En Noia, se encuentra uno de estos equipos amateurs . Fabricada en 1988, la estación meteorológica que supervisa la agrupación de Protección Civil cumplirá en el 2004 su primera década en funcionamiento en tierras noiesas. Esta caseta, que pertenece al Instituto Nacional de Meteorología, echó raíces en el entorno del estadio de San Lázaro, a cinco metros del nivel del mar. Por motivo de unas obras, la infraestructura tuvo que ser trasladada, aunque provisionalmente, a O Couto. En este emplazamiento recibe cada día una visita diaria, como mínimo. Es la de una persona que, en términos oficiales, responde al nombre de observador. En el caso de Noia, el que le toma las medidas a la atmósfera es Eduardo Moledo, jefe del equipo local de voluntarios. A la pantalla del televisor, se asoman, o se asomaban, a la misma hora todos los días, Pemán, Montesdeoca, Maldonado, Picazo, Piquero y otros meteorólogos para dar el parte de los vaticinios que observan a través de su bola de cristal, el Meteosat. En Noia, no hay retransmisión en directo, pero sí la misma disciplina, idéntico rigor. En verano, el toque de diana suena, para Eduardo Moledo, a las nueve de la mañana, y en invierno, a las diez. Es en ese preciso momento de la jornada laboral cuando abre el candado de la garita, como él la llama, para observar termómetros, pluviógrafos, termohidrógrafos y demás cachivaches. Después de tanto tiempo, no es de extrañar que se haya familiarizado con las máximas, mínimas y medias en forma de números que llenan las tablas y gráficas que, una vez al mes, remite a la sede en A Coruña del Instituto Nacional de Meteorología. Más que nada, lo suyo es una afición porque, en realidad, los datos que proporciona la estación noiesa se utilizan únicamente para contrastar con los que arroja el satélite. Según Moledo, nunca se ha detectado nada en Noia que causara estupor o sorpresa. El altruismo es otra de las características que define al meteorólogo aficionado. Protección Civil no cobra nada por tratar de tú a tú con temperatura, humedad, evaporación y precipitación. Eso sí, el instituto nacional pone los equipos y se encarga de calibrarlos y mantenerlos.