DESDE O SINO | O |
07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LAS OBRAS que nos han legado nuestros antepasados son nuestras raíces y debemos legárselas a nuestros descendientes en el mismo o mejor estado que a nosotros no llegaron. Su cuidado y protección es un deber que toda la comunidad tiene, y en especial las autoridades tanto locales como provinciales y autonómicas. El interés por el patrimonio es un termómetro que marca la forma infalible el nivel cultural de un pueblo. Fue un gran acierto el del Concello de Boiro al patrocinar, por mediación de la Concellería de Cultura, el Seminario do Patrimonio Urbano, organizado por María Luisa López Otero, presidenta de la Asociación Artesanal e Etnográfica do Barbanza O Faiado 2. Entre los asistentes figuraban licenciados en Arte e Historia; profesores de Rianxo, Boiro, A Pobra y Ribeira; el cura párroco de Santa Baia y el concejal de Cultura de Boiro. Cruceiro perdido En las visitas al patrimonio boirense, dentro del casco urbano se adentró en el pazo de Fonteneixe, en el Camiño Real, en la rectoral, en la torre de Goians y en una de las casas más antiguas de Boiro, sita en rúa do Cruceiro nº 16, donde antiguamente había un cruceiro que hoy se encuentra ubicado en A Pobra, trasladado allí siendo cura párroco de Boiro Manuel Maneiro. En los ayuntamientos del Barbanza debería aprobarse una ley de patrimonio similar a la hay en otros concellos, sería un buen instrumento para proteger y promocionar los valores culturales en toda su gama. También la legislación y directrices de la Unión Europea inciden en la conservación del patrimonio como un deber ineludible para las autoridades. Esperemos que nuestros mandatarios y comunidades sean un ejemplo de bien hacer en un tema tan importante que no permite errores, pues cada obra que se pierde es irrecuperable, y con ella se va un trocito de nuestro pasado y de nuestras raíces. Tenemos que mirar por nuestro patrimonio para que no pase como con la piedra de los Sabañones, que estaba en Vista Alegre (Boiro), camino de Trebonzos, en un cruce de caminos. Tenía gran devoción en las parroquias boirenses. Desapareció igual que el cruceiro de Teaño, un monumento de capilla inscrito por Castelao en As cruces de pedra na Galiza. El cruceiro, después de varios años desaparecido, fue hallado en el mismo lugar haciendo de poste de una viña. Otro aspecto importante de esa legislación sería la obligación de formar a los jóvenes en el conocimiento, valoración y respecto del patrimonio. Ahora que deben realizarse los diseños para las enseñanzas no universitarias, tienen las autoridades locales y la directora de O Faiado-2 una oportunidad de oro para que la defensa del patrimonio pase a formar parte de los conocimientos y actitudes que nuestros jóvenes, formando así a ciudadanos preocupados por cuidar el legado cultural que recibimos de nuestros ascendientes.