DESDE FUERA | O |
09 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA FEDERACIÓN de Empresarios de Barbanza eligió el término muradano para homenajear con el Dolmen de Ouro a las industrias más significativas durante el año en la comarca. Es de agradecer esta decisión, si, como pienso, la nueva directiva de la patronal intenta no sólo agasajar a los que triunfan, sino también estimular a los demás para que se esfuercen por progresar en la actividad a la que se dedican. Este último aspecto es el que preocupa en Muros, ya que muchos profesionales, cansados de esperar mejores tiempos, están optando por cerrar sus negocios y dedicarse a otros menesteres, o simplemente emigrar. Así, de nuevo, una docena de autónomos muradanos están tramitando el cierre de sus negocios, con lo cual el declive empresarial y la falta de oferta laboral es una constatación en auge. Carezco de soluciones que alivien esta situación, pero considero que los siempre recurridos obstáculos al progreso, como la deficiencia de infraestructuras, no son la única causa del retroceso sociolaboral en la villa muradana. Las utopías son precisas, pero el pueblo necesita ya de realidades y, o se buscan soluciones o en Muros sólo quedará un hermoso amasijo de piedras custodiadas por ancianos.