Concentración de deseos en San Ramón

Ramón Ares Noal
X. Noal RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

Miles de personas cumplieron con la tradición y disfrutaron de una fiesta que comenzó de madrugada La buena coordinación del tráfico redujo los atascos en los accesos

01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Dicen que a san Ramón lo engrandecen los Monchos que se niegan a dejar pasar desapercibida su onomástica, las devotas que buscan un buen parto o protección para los recién nacidos o los centenares de jóvenes que descubrieron en la cita donde pasárselo mejor que entremezclados en las noche de los botellones, el pastillaje o el chunda chunda interminable. Pero en el éxito algo tiene mucho que ver el santo no nato; si no estuviese allí su capilla no habría romería. La fiesta campestre es la principal de la comarca en concurrencia, porque también figura en el calendario en un día clave: el 31 de agosto, la mejor fecha para alargar el fin del verano turístico lo máximo posible, por eso se convierte en la jornada más larga, hasta competir con el 23 de junio. Este año todo salió a pedir de boca. La ligera lluvia matinal ayudó a contener el molesto polvo que siempre se levanta en la carballeira. La Policía Local de Boiro ordenó el tráfico de forma que los embotellamientos fueron más llevaderos. Y la temperatura, la ideal: ni frío ni calor, cero grados, que diría el simpático. San Ramón fue arropado por miles de devotos, muchos de los cuales se dieron cita en la carpa de uno de los Monchos más conocidos, Hermo Bermúdez, el presidente de la Federación de Empresarios do Barbanza (FEB) y titular de las firmas Foelca y Disfón. Ramón Hermo siempre cita a sus amigos el 31 de agosto y este año los sorprendió con la parrilla más grande que uno puede esperar. En ella asó un cerdo de 150 kilos, criado con bellotas. Era su tercer cochinazo y los comensales se chuparon los dedos; antes de la carne degustaron el pulpo que tan bien sabe cocinar el propio Hermo. Algunos dicen que así no se celebra el santo de uno, pero él asegura que disfruta haciendo de comer y viendo a sus amigos relamerse. En las cuatro esquinas de la carballeira debió pasar lo mismo. Ya dicen los más antiguos del lugar que en san Ramón todo sabe bien porque se juntan todos los deseos de los mortales, bajo una buena sombra y al lado de un río milagroso.