LA LLAVE
27 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO ES que sea una moda, pero parece. Se levantan por todos lados voces críticas por las molestias que ocasionan algunas fábricas. Ahora le toca el turno a Boiro. De repente, la factoría que tantas expectativas había levantado por su contribución medioambiental, como es el reciclaje de la concha de mejillón sobrante del proceso de producción de una conservera, acarrea problemas a la villa, con malos olores que, si me apuran, atacan por tierra, mar y aire. Una de las opciones que baraja el Ejecutivo es aprobar una normativa que le permita incluso paralizar la actividad de la empresa. Me parece que esa no sería la mejor solución, porque se acabaría el «cheiro», pero emergería el antiguo problema de los vertidos de valvas. Es difícil armonizar la actividad fabril con la convivencia ciudadana, no cabe duda, pero no se arregla cerrando empresas, porque no se pueden matar moscas a cañonazos.