Reportaje | Un arte prohibido que vuelve a estar de moda Armadores y marineros de Portosín están alarmados por el incremento del uso de dinamita, una práctica que, aseguran, se extiende hasta las costas de Portugal
25 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Armadores y marineros de toda la costa barbanzana han confirmado lo que desde hace unos meses era un secreto a voces: ha vuelto la dinamita, una arte de pesca no sólo prohibido, sino extremadamente nefasto para la fauna marina y su entorno. Los profesionales del cerco de Portosín han demostrado ser los más concienciados del perjuicio que arrastra el empleo de este tipo de técnicas para los fondos y las pesquerías, y aseguran que el recurso a las mismas se está convirtiendo en algo generalizado desde Fisterra hasta la costa portuguesa. La sardina es su principal presa, pero no la única. Reunidos en la mesa de un restaurante de Portosín, el propietario de un cerquero, un marinero y el que fue patrón mayor de Portosín, Gonzalo Pérez, aseguran que no es un hecho aislado, sino que se repite desde hace meses. «Todo o mundo sinte as detonacións, sobre todo na zona de Corrubedo», sostiene Pérez, quien asegura que la crisis por la que pasa el sector pesquero en Galicia no legitima «baixo ningún concepto» el empleo de este arte prohibido. «Estivemos catro anos seguidos en paro forzoso para tratar de recuperar o mar para que despois nos destruamos os uns ós outros», se queja el armador, que señala que lo peor es el efecto arrastre que ejerce la dinamita, que obliga a que lo que hacen unos desaprensivos ávidos de mayores capturas se generalice. Escaso beneficio Todos coinciden en que las ventajas de emplear este arte prohibido son engañosas, porque además de hipotecar el porvenir de muchos profesionales satura el mercado de producto y llevan a que el precio se desplome. «Que máis dará traer 500 ou 300 caixas de sardiñas se ó final valas vender igual e estás acabando co teu propio futuro», se lamenta un marinero. Propietarios y trabajadores no se sienten respaldados por las autoridades políticas ni por las policiales. «López Veiga -el conselleiro de Pesca- xa coñece as nosas demandas, e a Guardia Civil tamén, pero tampouco ten medios para exercer o control», se queja Gonzalo Pérez, para el que las sanciones que prevé la legislación para los armadores que emplean explosivos para capturar pesquerías son insignificantes y de risa. Soluciones La erradicación del empleo de artes prohibidas pasa, según los profesionales consultados, por el incremento de la vigilancia costera, el control de la venta de explosivos, el endurecimiento de las multas y la concienciación de patrones y marineros. Para ello, la unidad y la colaboración de las cofradías se perfila como la mejor arma contra los desaprensivos sin escrúpulos que hipotecan la riqueza del mar.