DESDE FUERA | O |
29 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ASÍ PODRÍAMOS definir el panorama que se vislumbra en Boiro después del 25-M. Una situación compleja que tiene su espada de Damocles en el corto espacio de tiempo para resolverla y el lastre de antiguos desencuentros. La controversia se sitúa en la lectura de los resultados: el triunfo del PP frente al triunfo de la izquierda. También podríamos interpretar que los votos de BNG, PSOE e ICB tienen en común el rechazo al modelo de Alonso. ¿Quién debería gobernar? Hay dos opciones, un gobierno en minoría del PP o una coalición de izquierdas. La primera, que tiene sus adeptos más allá de los populares, propiciaría un gobierno débil. Cuatro años de escaramuzas, intrigas y componendas. La otra dependerá del grado de compromiso, responsabilidad y lealtad de las partes para no acabar como la anterior, y donde el PSOE debe intentar desactivar una opción con la que compartiría gobierno y al mismo tiempo no disiparse en un mandato frentista. La solución será buena si lo es para Boiro y no para los que la suscriban. Si fracasa, dentro de cuatro años habrá otra mayoría absoluta popular. Sólo un acuerdo hecho con generosidad, imaginación y amplitud de miras permitirá que perdiendo algo ganen todos.